Testimonio: Soy Vountario

Testimonio: Soy Vountario

¿Por qué empecé a ser voluntario?

Cuando en mayo de 2012,  a causa de la crisis económica que tanto afectó a todos los sectores, tuve que dejar mi puesto de trabajo en la construcción y pasar al desempleo temporalmente, hasta mi jubilación, me encontré con una disponibilidad de tiempo a la que no estaba acostumbrado; después de treinta y seis años sometido al stress propio de los tiempos que vivimos, y siendo como soy de temperamento activo, necesitaba dedicarme rápidamente a otras actividades además de la de buscar empleo.

Ví que organizándome podía dedicar tiempo a favor de los demás, sobretodo de los más necesitados de ayuda en cualquier terreno, y empecé a colaborar con la Asociación de familiares de enfermos de Alzheimer, como voluntario.  Enseguida me di cuenta como con tan poco se podía ayudar a ser feliz a una persona, aunque un momento después ya no se acordara, amén de la ayuda que suponía para la persona familiar cuidadora que atendía en su casa a cada uno, al poder disponer de unas horas para sí y sus obligaciones. Y además esto engrandecía mi espíritu, que se predisponía más a ayudar a los demás, mientras mas te entregas, más deseas entregarte.

¿Cómo empecé mi labor en Bancosol? 

En esas estaba… cuando mi amigo y vecino D. Javier Peña (Presidente y miembro fundador de Bancosol) me propuso que, les ayudase en una nueva actividad que iban a acometer ese mismo año como novedad en Málaga, (ya se había comenzado el año anterior en Sevilla y antes en Barcelona y Madrid, con muy buenos resultados) , se trataba de una Campaña de recogida masiva de alimentos a la vez en todos los establecimientos que nos cedieran las distintas cadenas de supermercados e hipermercados: La Gran Recogida de Alimentos.

Este nuevo proyecto suponía tener que captar tres mil personas voluntarias para que por turnos atendieran cada establecimiento durante un fin de semana (el último de noviembre) en horario completo de apertura, organizarlos, coordinarlos y colaborar en el seguimiento continuo durante el desarrollo para intentar resolver los contratiempos que indudablemente iban a surgir.

Para ello me presentó un equipo que ya estaba trabajando en ello que estaba dirigido por el entonces coordinador de Captación de Bancosol, D. Rafael Salcedo, y que contaba con dos voluntarios excepcionales: D. Jaime Gutiérrez del Álamo, de unos 19 ó 20 años de edad (estudiante de Medicina) y D. Diego Vázquez, director de Voluntariado de una gran Empresa Bancaria.

Me presté a colaborar, la verdad que un poco asustado por lo grande de la actividad que se acometía y que yo nunca había desarrollado. Ese año presté ayuda de aprendiz y como coordinador de una serie de establecimientos en los días de la Campaña.

Pero D. Rafael Salcedo, al que antes me referí, no perdió ocasión para, con la excusa de una entrevista que tenían que hacerme para ser voluntario, enseñarme todas las instalaciones, explicarme las distintas actividades que había que acometer a diario, para poder disponer de alimentos que hacer llegar a las personas que lo necesiten (esta ayuda se presta a través de las Asociaciones Benéficas autorizadas y que están acogidas al Banco de Alimentos), para terminar presentándome a una serie de personas voluntarias, de todas las profesiones, edades y estamentos sociales: desde estudiantes, profesionales manuales, intelectuales, jubilados,……… Y me convenció, fácilmente todo sea dicho, para que además de en la Gran Recogida, colaborase en una de las actividades que se desarrollaban, la que más me apeteciera. La verdad es que como todas eran nuevas para mí me daba igual, y por haber sido gestor de compras de una gran constructora, le pareció que en el equipo de captación podría hacer una buena labor; y así me vi acudiendo una mañana a la semana al Banco de Alimentos. Como voluntario cada uno elige el día y el tiempo que va a acudir a prestar su colaboración.

¿Cuál es mi tarea en Bancosol?

Mi tarea consistía en ponerme en contacto con empresas alimentarias para que cedieran los excedentes de producción o de venta, para que además de acogerse a beneficios fiscales ayudaran a la alimentación de la gran cantidad de personas que a causa de la crisis económica se habían visto en una situación de necesidad que no habían conocido nunca, y que además no sabían como salir de ella.

Esta actividad la desarrollé sin dejar de lado la otra actividad con los enfermos de Alzheimer, lógicamente.  No había ningún motivo para dejarlos a ellos, desvestir a un santo para vestir a otro. Además ya dije que mientras más se entrega uno, más desea entregarse.

Lo que tengo claro es que cuando uno se dedica a una labor de voluntariado, a lo que va es a servir. Además, para mí, partiendo de mi motivación religiosa, como cristiano comprometido, esta actividad adquiere una dimensión diferente al altruismo o la solidaridad, en sí mismos. Creo que es bueno estar disponible a lo que se necesite de uno en esta entidad, siempre que sea capaz de acometerlo. Digo esto porque se presentó una nueva situación por la que el voluntario que desempeñaba la labor de Jefe de Almacén y que acudía todos los días en horario de 8,00 a 14,00 h., tenía que dejar de acudir durante dos mañanas a la semana, por ese motivo me sugirieron la posibilidad de que yo lo sustituyera durante esos días, por lo que pasé a prestar mi colaboración durante dos mañanas en dicha actividad en vez de la anterior.

Al cabo de un par de años pasé a desarrollar una actividad muy bonita que por motivos diversos se había dejado de promover como se requiere. Esa actividad es la de la concienciación de solidaridad y generosidad de los más jóvenes de los colegios, e institutos, de la necesidad que tienen otras personas de su ayuda, de las distintas formas que pueden ayudar, y de la incongruencia entre esa situación y el despilfarro que vive la mayoría de nuestra sociedad, tirando alimentos cuando a otros le faltan.

Esta es una labor importantísima en la que estamos implicados varios voluntarios que acudimos a los colegios e institutos que aceptan nuestro ofrecimiento o que nos lo solicitan por propia iniciativa.

Como se puede ver hay multitud de formas de colaborar desinteresadamente como voluntario, dedicando un poco de nuestro tiempo, en entidades que tienen como objetivo ayudar a los demás en alguna de las necesidades que muchísimas personas pueden tener en nuestra sociedad.